Colmar: medio francesa, medio alemana y totalmente alsaciana (parte 2)
Ese mapa de Colmar tan valioso que había jurado utilizar lleva un rato olvidado en el bolsillo. Al principio he tenido las manos ocupadas con mi segundo desayuno. Luego (mi hobbit interior satisfecho y feliz) me he dedicado a pasear por la Grand Rue, una calle relativamente ancha y recta que atraviesa el casco viejo de lado a lado. Ahora, sin sacar mi mapa, me dispongo a explorar la zona al norte de la Grand Rue (noroeste, por ser más precisos). ¿Cómo? ¿Así, al tuntún? No. Me dejo guiar por la gente, que enfila, y yo con ellos, la famosa Rue des Marchands. La Rue des Marchands es poco más que una callejuela, pero está sorprendentemente llena de edificios notables. Abundan las antiguas mansiones, que en su mayoría pertenecieron a comerciantes y artesanos. La más original quizás sea la Maison Pfister, construida en 1537 para Ludwig Scherer, sombrerero de profesión. Las pinturas murales son un añadido de 1577, después de que la casa pasara a manos de Claus Sattmann, comerciante de paños. ...