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Colmar: medio francesa, medio alemana y totalmente alsaciana (parte 1)

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Tengo un mapa y no dudaré en utilizarlo. Mi tesoro recién conseguido muestra el centro histórico de Colmar, además de información sobre sus imprescindibles. También sugiere un itinerario que voy a intentar seguir, aunque a mi manera y en sentido inverso. No es afán de transgresión ni nada por el estilo. Solo me mueven mis intereses particulares y motivos prácticos. Veamos. La ruta del mapa comienza en el museo Unterlinden, famoso por el Retablo de Isenheim de Matthias Grünewald. Pero, para mí, que acabo de salir del tren, eso está en la otra punta. Por tanto, con buen criterio (ya me hago los elogios yo a mí misma), comienzo por el Parc du Château d’eau ( parque del castillo de agua ). El castillo de agua en cuestión, de estilo neogótico alemán, existe y se conserva intacto. Su función, como su propio nombre indica, consistió en abastecer de agua potable a la ciudad. Permaneció activo durante casi un siglo, desde 1886 hasta 1984. Ignoro la sugerencia de continuar por la gran avenida y...

Vueltas y más vueltas en Eguisheim, un pueblo de cuento de Alsacia

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Tres torres en fila es lo que aún queda de los castillos medievales de Dagsbourg, Wahlenbourg y Weckmund. Las tres ruinas se alzan muy juntas en las estribaciones de los Vosgos, dominando desde sus alturas la llanura alsaciana. Al mismo tiempo, cual mojones gigantes, indican ya desde lejos la localización de Eguisheim, un pueblo diminuto que se hace un ovillo justo debajo, donde la llanura empieza a ceder el sitio a la ladera empinada. Eguisheim, literalmente, está hecho un ovillo (lo está su centro histórico, en todo caso), no por ser pequeño (que también), sino porque sus calles se disponen en círculos concéntricos, ajustándose al contorno de una muralla que ya no existe. Es esa característica, su trazado circular, lo que mejor distingue a Eguisheim del resto de pueblos de cuento de la bella Alsacia. Porque en Eguisheim, digamos, parece que una se encuentra dando vueltas a su ritmo en una especie de carrusel de casas de colores, entramados de madera, tejados puntiagudos y montones de...

La subida al castillo de Bratislava: antes de que anochezca

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Ni han sonado campanadas ni ha habido aviso de ningún tipo (por lo demás, el reloj de la Puerta de San Miguel lleva todo el día marcando la misma hora). El hecho es que en un momento dado, sin mediar palabra ni acuerdo previo, un puñado de gente se ha puesto en marcha y se ha unido a la corriente. Un río de personas que fluye tranquilo y en orden, cada cual a lo suyo, hacia un único destino: el castillo de Bratislava. No es una línea recta. Un par de calles transversales intenta apartar a la gente de su rumbo obstinado hacia el oeste. Luego está la muralla medieval, que, en contra de lo que cabría esperar, es el menor de los obstáculos. Por una abertura se accede a una pasarela que permite cruzar al otro lado sin preocuparse por el tráfico. A la izquierda asoma la Catedral de San Martín, que brilla con sus mejores colores gracias al sol de la tarde. Y un poco más allá, el emblemático puente SNP ( Slovenského národného povstania , esto es, insurrección nacional eslovaca ).  O quizás...