Un cajón de sastre o el resultado de vagar a capricho por el centro de Viena
Desde que estoy en Viena pienso mucho en pasteles. Paso por delante de una konditorei (la palabra ya me parece deliciosa) y, aunque no tenga hambre, siento el antojo de algo dulce. Pero no es solo eso. Es que los edificios mismos a menudo me recuerdan cosas ricas: una tarta, el merengue, la nata... No me ocurre todo el tiempo, por supuesto. Puedo afirmar que Viena es cualquier cosa menos empalagosa. Y, desde luego, encuentro en ella suficiente variedad y contrastes. A veces incluso algún detalle ligeramente desconcertante. Porque, de existir el teletransporte, podría imaginar que ha sido así como ha aparecido esto en la Schwarzenbergplatz. No, no se ha materializado aquí de repente y sí, efectivamente, es un monumento de guerra, concretamente de la Segunda Guerra Mundial. Es el Heldendenkmal der Roten Armee ( monumento a los héroes del Ejército Rojo ), que se erigió en memoria de los soldados soviéticos caídos en la toma de Viena (abril de 1945). La Hochstrahlbrunnen ( fuente del chorr...