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El Wachau en Austria: donde el río nos lleve

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“Si vas a estar en Viena tienes que ir al Wachau, que está muy cerca”, me aconsejó un alma buena. Y aún hizo hincapié. “No dejes de darte una vueltecita en barco por el Wachau, que te va a encantar”. Hoy, por fin, lo he hecho. El Wachau es una región de forma alargada que tiene como eje el Danubio y como extremos las ciudades de Melk y Krems an der Donau, que están separadas por una distancia de unos 35 km. El río fluye en ese tramo en dirección suroeste-noreste, a través de un  hermosísimo paisaje de colinas verdes y ondulantes. Mi primera toma de contacto con el Wachau ha sido la preciosa ciudad de Melk, resguardada (y empequeñecida) bajo su impresionante abadía barroca. Hay que puntualizar que el Wachau no solo destaca por ser una maravilla natural, sino también por su rico patrimonio cultural e histórico. Melk y su rutilante abadía son los primeros ejemplos, pero se van descubriendo más conforme se sigue la corriente del río. Muy cerca, en la orilla derecha, se alza el castillo...

Dürnstein en Austria, el de la torre azul y blanca y el cautivo en el castillo

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Bañado por el Danubio y enmarcado por las verdes colinas del Wachau está Dürnstein, un pueblo diminuto pero muy turístico. Su atractivo no solo radica en la belleza del entorno, que le confiere una imagen de postal, sino también en sus calles estrechas, entre casas antiguas cuidadosamente conservadas y rincones encantadores que aguardan ser descubiertos a cada paso. Sobre el pueblo, además, se ciernen las ruinas de un castillo. Aunque seamos sinceros: en esta parte del país muchos pueblos encajan con la descripción. Es decir, en principio, nada extraordinario. Y, sin embargo, Dürnstein logra distinguirse. Lo consigue principalmente gracias a dos cosas. Una es la elegante torre barroca de la abadía, que recibe a todo el que llega por barco. La abadía de Dürnstein es de 1410, pero se reconstruyó completamente trescientos años más tarde, a partir de 1710. La torre de la iglesia, frente al embarcadero, es obra de los arquitectos Josef Munggenast y Matthias Steinl. Una restauración reciente...

Austria: la maravillosa abadía de Melk al final del camino de adoquines amarillos

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Una niebla vaporosa envuelve el paisaje, aunque empieza ya a disiparse conforme nos aproximamos a Melk. Al llegar tan solo quedan unos retazos que ocultan a medias la famosa abadía, encaramada sobre una roca. Poco a poco, estos también se van esfumando, produciendo un efecto casi mágico. Melk se encuentra en la Baja Austria, en el extremo suroccidental del Wachau, una región muy turística atravesada por el Danubio. La ciudad se extiende en la margen derecha del río, su pintoresco centro histórico acurrucado al pie de la abadía. Se puede afirmar que Melk es una pequeña ciudad con alma de pueblo, cuyo corazón está en la plaza del ayuntamiento. San Koloman, patrono de Melk, ocupa en ella el mejor lugar. El santo, caracterizado como peregrino, aparece en medio de una fuente del año 1687, que fue un regalo de la abadía para la ciudad. La abadía de extraordinario tamaño es el lugar al que todo visitante aspira a llegar y con ese propósito debe dejar atrás las coquetas calles del centro histó...