La subida al castillo de Bratislava: antes de que anochezca
Ni han sonado campanadas ni ha habido aviso de ningún tipo (por lo demás, el reloj de la Puerta de San Miguel lleva todo el día marcando la misma hora). El hecho es que en un momento dado, sin mediar palabra ni acuerdo previo, un puñado de gente se ha puesto en marcha y se ha unido a la corriente. Un río de personas que fluye tranquilo y en orden, cada cual a lo suyo, hacia un único destino: el castillo de Bratislava. No es una línea recta. Un par de calles transversales intenta apartar a la gente de su rumbo obstinado hacia el oeste. Luego está la muralla medieval, que, en contra de lo que cabría esperar, es el menor de los obstáculos. Por una abertura se accede a una pasarela que permite cruzar al otro lado sin preocuparse por el tráfico. A la izquierda asoma la Catedral de San Martín, que brilla con sus mejores colores gracias al sol de la tarde. Y un poco más allá, el emblemático puente SNP ( Slovenského národného povstania , esto es, insurrección nacional eslovaca ). O quizás...