Austria: la maravillosa abadía de Melk al final del camino de adoquines amarillos
Una niebla vaporosa envuelve el paisaje, aunque empieza ya a disiparse conforme nos aproximamos a Melk. Al llegar tan solo quedan unos retazos que ocultan a medias la famosa abadía, encaramada sobre una roca. Poco a poco, estos también se van esfumando, produciendo un efecto casi mágico. Melk se encuentra en la Baja Austria, en el extremo suroccidental del Wachau, una región muy turística atravesada por el Danubio. La ciudad se extiende en la margen derecha del río, su pintoresco centro histórico acurrucado al pie de la abadía. Se puede afirmar que Melk es una pequeña ciudad con alma de pueblo, cuyo corazón está en la plaza del ayuntamiento. San Koloman, patrono de Melk, ocupa en ella el mejor lugar. El santo, caracterizado como peregrino, aparece en medio de una fuente del año 1687, que fue un regalo de la abadía para la ciudad. La abadía de extraordinario tamaño es el lugar al que todo visitante aspira a llegar y con ese propósito debe dejar atrás las coquetas calles del centro histó...