Entradas

Vueltas y más vueltas en Eguisheim, un pueblo de cuento de Alsacia

Imagen
Tres torres en fila es lo que aún queda de los castillos medievales de Dagsbourg, Wahlenbourg y Weckmund. Las tres ruinas se alzan muy juntas en las estribaciones de los Vosgos, dominando desde sus alturas la llanura alsaciana. Al mismo tiempo, cual mojones gigantes, indican ya desde lejos la localización de Eguisheim, un pueblo diminuto que se hace un ovillo justo debajo, donde la llanura empieza a ceder el sitio a la ladera empinada. Eguisheim, literalmente, está hecho un ovillo (lo está su centro histórico, en todo caso), no por ser pequeño (que también), sino porque sus calles se disponen en círculos concéntricos, ajustándose al contorno de una muralla que ya no existe. Es esa característica, su trazado circular, lo que mejor distingue a Eguisheim del resto de pueblos de cuento de la bella Alsacia. Porque en Eguisheim, digamos, parece que una se encuentra dando vueltas a su ritmo en una especie de carrusel de casas de colores, entramados de madera, tejados puntiagudos y montones de...

La subida al castillo de Bratislava: antes de que anochezca

Imagen
Ni han sonado campanadas ni ha habido aviso de ningún tipo (por lo demás, el reloj de la Puerta de San Miguel lleva todo el día marcando la misma hora). El hecho es que en un momento dado, sin mediar palabra ni acuerdo previo, un puñado de gente se ha puesto en marcha y se ha unido a la corriente. Un río de personas que fluye tranquilo y en orden, cada cual a lo suyo, hacia un único destino: el castillo de Bratislava. No es una línea recta. Un par de calles transversales intenta apartar a la gente de su rumbo obstinado hacia el oeste. Luego está la muralla medieval, que, en contra de lo que cabría esperar, es el menor de los obstáculos. Por una abertura se accede a una pasarela que permite cruzar al otro lado sin preocuparse por el tráfico. A la izquierda asoma la Catedral de San Martín, que brilla con sus mejores colores gracias al sol de la tarde. Y un poco más allá, el emblemático puente SNP ( Slovenského národného povstania , esto es, insurrección nacional eslovaca ).  O quizás...

El castillo de Devín en Eslovaquia

Imagen
En un acantilado sobre la confluencia de los ríos Morava y Danubio se alzan las ruinas del castillo de Devín. Bajo la roca se extiende una franja verde que ofrece la mejor vista, no de la totalidad del castillo (hay que saber esperar) sino de su imagen más romántica: una torre solitaria haciendo equilibrios encima de un estrecho peñasco. Es la evocadora Torre de la Doncella , que, inevitablemente, ha inspirado gran cantidad de leyendas, todas de amores trágicos. La orilla opuesta es Austria (mejor dicho, las orillas opuestas, ya que ambos ríos sirven de frontera natural) y aquí, junto a la confluencia, está la Puerta de la Libertad , un monumento erigido en memoria de los que perdieron la vida tratando de escapar al otro lado. Porque, aunque hoy parezca increíble (las alambradas y torres de vigilancia han desaparecido para no dejar ni rastro), este era un punto fuertemente militarizado del Telón de Acero. Y punto estratégico desde la noche de los tiempos. Al menos hasta la Edad Media… ...

Bratislava: un paseo por el centro de la capital eslovaca

Imagen
El 4 de abril de 1945 Bratislava fue liberada de la ocupación nazi por el Ejército Rojo. La ofensiva, que formaba parte de una operación mucho más amplia, dejó un doloroso resultado de 6.845 soviéticos muertos (está sin determinar la pérdida de vidas en el lado opuesto, no menos dolorosa por ser desconocida). Cerca del centro, en la colina de Slavín, el Ejército Rojo improvisó un cementerio para enterrar a sus soldados. La inmensa mayoría está en fosas comunes, en un total de seis (un instante para reflexionar acerca de lo que esto significa, nosotros que dominamos las matemáticas básicas). En 1957, con el país aún en la órbita de la Unión Soviética, se decidió construir en el cementerio de Slavín un complejo conmemorativo. Fue inaugurado tres años más tarde, el 4 de abril de 1960, con ocasión del 15º aniversario de la toma de Bratislava. La obra se adaptó al cementerio para formar un todo coherente, monumental y solemne. El rasgo más sobresaliente, claro está, es el obelisco, visible ...